Creemos en nosotros,
aquí nadie reza.

sábado, 27 de febrero de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

Sapere aude#6

Joder.

Una crisis nerviosa que recorre todo su cuerpo. Tiembla, llora, grita.

Sus manos se mueven frenéticamente en forma de puños de hierro que buscan el estomago de cualquier ser que se encuentre cerca. Dejarle sin respiración para así recuperar la suya.

El golpe. El dolor.

Ver cómo acabas de matar algo; la esperanza y la dulzura de sus ojos se marchan para que un azul gélido quede en su mirada. Hacer que en un calor absoluto tiembles de frío, se te erice la piel de todo el cuerpo.

Con sólo una mirada. Con sólo eso deseas estar muerto para no sentir ese terrible escalofrío que recorre toda tu columna vertebral y llega hasta tu cabeza, haciendo que te convulsiones de una manera ridícula, y te avergüences de ello.

Para cuando quieras devolverle la mirada, ella ya se habrá ido.

Desaparecido dejando desesperación.

Tú la querías, ¿y?

Querida Agnès, siento como he perdido algo de mí. Un pedacito minúsculo de un lugar que desconocía se ha ido para no volver, y siento su vacio por algún lugar de mi cabeza.

Un vacio más otros muchos tienden a infinito.

Mi cordura se va destruyendo poco a poco mientras esa puta no hace más que daño.

El viento parece que está de acuerdo conmigo. Sopla con demasiada fiereza. Quizás quiera hacerla volar y dejarla caer por el mar.

Ojalá.

Ya no aguanto más, las lágrimas se agolpan en mis ojos pugnando por salir.

Me voy a morir un rato, hasta que decida que ya he tenido suficiente sesión de infierno por hoy.

jueves, 18 de febrero de 2010

Sapere aude#5

No sabemos llorar. Llorar de verdad, por dolor, el tipo de tristeza que te desgarra por dentro, como arrancándote tira a tira tu cordura y sentir que estás a punto de romperte las cuerdas vocales.

Hoy he llorado así, no podía aguantarlo. Era demasiado la empatía que corría por mis venas y sigue corriendo.

Esos niños. Esas madres. Era horrible.

No podía comer, no podía mirar la televisión.

Sabía que aparte de esa gente, nadie más que yo estaría llorando.

¿Por qué nos hemos insensibilizado tanto?

No lo sé.

Hay tantas cosas que mi entendimiento no llega a comprender.

Temas que nadie saca. Temas que se acercan a ser tabú.

Necesitaría un hombro, y saberme segura, protegida por sus brazos.

Tengo que dejar de soñar, por lo menos despierta.

En fin. De todas formas, el dolor, al explotarlo, parece que se agota. El momento pasa, y al pasar se queda atrás, cuando yo sigo hacia delante (o un intento de).

Tengo sueño. ¿Por qué necesitamos dormir?

¿Por qué coño seremos así? ¿Por qué ansiamos tanto la inmortalidad?

Yo no la ansío, sé que la vida perdería su “ser”, dejaría de ser especial para ser algo normal. Además, entonces sólo quedarían las preguntas de qué hay más allá de los límites del planeta. ¿Nada? Uhm. Las estrellas, los planetas, etecé, ¿son nada?

Entonces, ¿por qué no se llaman nada directamente?

Uff. Demasiado para mi pobre neurona artificial.

Debería repasar algo de mi día, pero creo que hoy no podré aguantar despierta más de 50 páginas. Lástima.

Por cierto, aún no te he puesto nombre, querida.

¿Qué nombre podría poner a un diario?

Agnès.

Me gusta.

En fin. Ciao, amore.

viernes, 12 de febrero de 2010

Uff...

Me duele la cabeza. Mucho.

Siento que si aumenta un poco el dolor, mi cabeza llegará a explotar haciendo que se desparramen por la alfombra innumerables sueños, recuerdos. Y ver cómo se pierden… No podría soportarlo, sería peor que vivir toda mi existencia con este dolor.

¿Por qué será?

Siempre hay una causa para todo, pero cuál será la explicación de ésta.

¿Estrés, demasiados problemas, el tiempo...?

Uff… Mis padres siguen presionándome. Odio que me digan la ropa que tengo que llevar, y me la compren ellos. Están obsesionados.

No me han comprado un solo libro desde hace un año, y no tengo tantos, pero ropa… Tengo un armario entero lleno y siguen comprándome. Sí, quería cambiar de look, pero no tanto. Esos brillantes, esos detalles tan fastuosos que lleva la ropa de marca y que yo tanto odio.

Prefiero vestir anodina que ir tan llamativa.

No quiero llamar la atención. No quiero ser el blanco de todas las miradas.

Lo peor, es que saben que no me va a gustar, lo hacen con buena intención, y blablablá, pero si no me gusta, NO ME GUSTA.

Sería más feliz si me regalasen un libro, cualquiera, de cualquier tipo (tampoco un manual de instrucciones, pero sí cualquier novela, poesía, etc.), pero en cambio, no lo hacen, ni creo que lo hagan. De hecho, creo que a mi madre no le gusta que lea tanto. Por las noches, me dice cuando me vaya a acostar que me duerma ya, que no lea, que no-sé-qué razón para que no lea.

Todos, inconscientemente, fomentamos la ignorancia, la estupidez. Todo.

Creo que estoy enfadada, y por eso critico tanto, o simplemente que el dolor de cabeza me hace delirar y cabrearme conmigo misma por tenerlo.

En fin. No me siento bien, pero necesito escribir.

Se ha convertido en una droga, en el aire que TENGO que respirar cuando me siento mal y que funcione como una medicina que jamás llegará a ser concentrada en una pastilla.

Mañana Carnaval… Quizás ni salga. Hace frío y si sigo con el dolor de cabeza, lo pasaré mal y haré que todos los pasen mal, ya que son tan buenos, o simplemente que se aburren tanto que no hacen más que preocuparse por mí o por cualquiera cuando estamos mal.

Además, ha nevado. No puedo ir a ninguna parte con tacones, y paso de llevar las botas de nieve.

Quizás me pase la tarde-noche en casa de una amiga. Peli, palomitas y teléfono fijo. ¿Qué más se puede pedir para una tarde perfecta?

No necesito estar rodeada de idiotas que me pregunten de qué voy disfrazada yendo normal.

A otros imbéciles que me conocen que creen que voy de gótica por ir de negro, o que me llamen negra, gótica y mierdas así y se cabreen cuando yo les llame pijos sin sentido común o hormonas con patas y rabo, o seres (no humanos) con la mentalidad de una piedra. Pero van borrachos, al día siguiente no se acordarán de nada.

Me gustaría poder quedar con alguien para hablar, sin hacer nada más. Coger, sentarnos en un bar, tomar un café y hablar de lo que sea. Vale, tengo gente, pero por teléfono es incómodo, además de más impersonal, pero por lo menos es mejor que el msn, oyes la entonación de la persona y puedes interpretar muchas cosas, pero aún así, no verle las facciones de la cara… Uff.

Tengo que buscar a alguien, lo sé.

Pero, ¿qué persona que quiera conocerme y darme una oportunidad sin fijarse en mi edad querrá sentarse a debatir sobre Dios sabe qué temas?

Nadie.

Como me dijo un chico ayer, piensan que soy más ilógica y menos reflexiva, y en el fondo, pienso, poco, y algunas cosas solo soy capaz de enlazar yo [o Antonio, que curiosamente, me entiende (dejé de preguntarme cómo hace mucho tiempo)]. Pero bueno, el caso es que no tengo a nadie que de verdad me vaya a entender si le planteo un razonamiento tal y como me lo planteo a mí, ya que si no sabe enlazar conceptos que a mí me parecen lógicos, sería imposible debatir sobre nada.

Como citó Cicerón, “El verdadero amigo es como otro yo”. Y por esa misma regla, solo tengo un amigo… Bueno, me considero una privilegiada.

Aunque, esto me hace plantearme otra cuestión, es posible que un amigo de verdad, viva a a-saber-cuántos-kilómetros y no haberlo visto en mi vida, y es probable que le vea, pero de momento no.

¿Quién me dice que no estoy esquizofrénica y que me lo imagino?

Sobrepasa mi límite.

Para mí lo es, y eso es lo único que cuenta, pero aún así, las dudas siguen estando ahí…

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sapere aude#4

Hoy he estado con él. Nos encontramos en un bar.

Fue todo tan frío. Tan horrible. Tan infernal.

Creí que pasaba por un círculo dantesco. Me creí un león saltando entre un aro en llamas.

No podía más. Necesitaba besar esos labios.

Saberme suya. Caer en la locura.

Oírle pronunciar mi nombre hizo a mi cabeza dar vueltas, desplomarse en el éxtasis un día más.

- Hola, Evangelin.

- ¡Ah! No te había visto. ¿Qué tal te va todo?

Acompañada de una sonrisa cortes forzada me dispuse a hablar con él.

Pero ella apareció, como una gata en celo se abrazó a él, se enroscó cual serpiente en su brazo y se dejó hundir suavemente en su pecho. Mientras, yo debía saludarla como si fuésemos amigas desde siempre y por dentro no la llamase todo tipo de improperios que, querida, no debes saber, porque tus pobres páginas aún son demasiado inocentes como para aprender tales barbaries.

Fue más natural y frío de lo que hubiese imaginado nunca.

Las palabras salieron de mi boca como si no les costasen siglos formarse en mi garganta.

Dios mío, me tiembla el pulso sólo al recordar su voz… Melodiosa, como el canto de una sirena, pero viril. Era capaz de envolverte una lengua de fuego sin siquiera quemarte. Simplemente dándote calor, haciéndote sentir, haciéndote olvidar.

Era perfecto… Aún no sé porqué corté con él de forma tan cruel.

En realidad, no fue cruel, fue la verdad. Le seguía queriendo, pero necesitaba tiempo para mí.

Para huir de todos mis problemas.

Necesitaba ser igual que él. Igual de perfecta. Pero no pude serlo, y eso me carcomía por dentro.

Me hacía desbordarme por las aristas de mi corazón y quemar con mi sangre todo rastro de perfección.

Quería lo mejor para él. No pensé en mí.

Y al pronunciar aquellas palabras, me di cuenta de cuánto le necesitaba, pero ya era demasiado tarde y tuve que asumir la pérdida y llorarle en silencio y evadir mis sentimientos, además de correr en dirección contraria cuando apareciese por cualquier calle que solíamos transitar cogidos de la mano, besando y respirando cada momento de cariño, degustando cada pensamiento como si fuese una delicada combinación en inestable equilibrio.

ESE.

martes, 9 de febrero de 2010

Enajenados#5

[Dichosos los normales, esos seres extraños.] Nada hemos aprendido. Nada sabemos,
nada comprendemos, nada vendemos, no ayudamos, no traicionamos, y no olvidaremos.
"La necesidad de hacer locuaz el sufrimiento es condición de toda verdad" Adorno.
Con este número, buscamos sacar sobre el papel sentimientos, miedos, desbarres, viajes, caídas, sospechas... que de una manera u otra no creemos que hayan tenido suficiente protagonismo en la mayor parte de las cosas que hemos ido publicando. Se trata de puzzle roto contra el suelo, en el que posiblemente (y de ello nos alegramos, pues es reflejo de qué va esta historia) ninguna pieza encaja con la que tiene junto a sí. A quien quiera buscar algún tipo de razonamiento lógico en estas paginillas, le invitamos a que regale el fanzine a otra persona... muchos de los textos que aquí presentamos, ni siquiera han sido escritos o trascritos con la intención de que alguien los leyera algún día. Hemos recogido principalmente palabras de psquiatrizad*s (tanto internad*s como no internad*s) de fuentes directas en unos casos, y lejanas (e incluso dudosas) en otros, a su vez se han intercalado aleatoriamente pedazos de libros y plagios varios.
Todo ello, para decir algo que ni siquiera sabemos si se puede decir. Al menos, lo hemos intentado. En todo caso, no se ha citado quien dijo esto o aquello, confundir los límites de la locura es una de las principales tareas que hemos asumido. Que cada cual juzgue como crea oportuno.
[Gracias infinitas por el apoyo recibido de quienes estuvieron, están y no se van... por muy fuerte que nos golpee la tormenta. Gracias a casi nadie. Estas fotocopias están dedicadas a tod*s l*s pres*s que leen la publicación desde las tripas de la Bestia. Desde dentro, desde fuera... os amamos.]
¡GUERRA SOCIAL EN TODOS LOS FRENTES! ¡UNÍOS HERMAN*S PSIQUIATRIZAD*S!
Tengo una buena historia que contar. Si queréis oírla, sentaos y escuchad. Para mí, es casi como un sueño.
El neurótico es una creación artística, una obra de arte, un nuevo tipo de hombre salido y construido de todos los errores del primero. Una especie de Frankenstein o Superman bizarro construido de todos los retazos inservibles para otra cosa que para la poesía.
¿En qué sueñas? En nada.
Gente endemoniada, sin sol, mirando por lo bajo te ven entrando en sus aposentos. Todo escalones, laberintos sin salida donde tienes que empezar tus pasos, que no sabes ni siquiera donde dirigirlos. Se caen al vacío, como tus palabras en ellos, como las suyas siempre con ellos, sólo los que tienen algo por hacer, como resolverlo, y están arriba. Hablan con palabras de tedio, entre ellos todo se entiende, tú sólo vislumbras sus pasos, que te llevarán a toda su libertad inexistente. Y tú contra todos, solo, y contra ellos, todo está preparado para ti, todo su camino mal empedrado.
Ya volvemos, al espanto de un nuevo día.
El placer es la cosa más difícil de imaginar del mundo. (¿Contra quién quiere luchar?). El deseo es probablemente todo lo que un hombre posee. Soy un hombre que intenta no morir.
Nos inyectan medicamentos para probarlos, como si fuéramos cobayas.
El que cumpla con la Misa y las oraciones va al Cielo, y, al Cielo, a un kilómetro del Polo Norte, sepan que si van en avión no pueden entrar. Irán de la Tierra al Cielo sólo con Fe, Esperanza y Caridad.
Yo no soy ni alguien ni otro.
Fatales desenlaces, a veces no somos capaces de olvidar lo que queremos. Será cuestión de razones ocultas y no tan ocultas. En todo caso, no podemos, y el dolor se hace insoportable.
¿Sufre algún trastorno mental? Sí, bronquitis. Me refiero a una enfermedad mental... Sí... bronquitis. Muy grave. ¿Se medica? Sí, tomo Modecate. ¿Por qué toma eso? Gripe. Una gripe malísima. Te puedes morir en cualquier lugar. ¿Por qué le dijo el médico que tomara Modecate? Dijo que curaría la gripe. Aunque todavía la tengo. ¿Desde cuándo tiene gripe? Cinco años. ¿Fue al hospital por su gripe? Me pasé ocho semanas allí. Horrible. Te ponen en una habitación, te desinfectan y te pinchan. Para curarte la gripe. ¿Le gusta estar aquí? Sí. Te dan bien de comer, hay distracciones, se canta. ¿Tiene buena voz? No especialmente. Siempre estoy con gripe. ¿Le gustaría volver a trabajar? Me gustaría volver a trabajar, pero la gripe me lo impide.
... la sólida realidad de este mundo vacío, este perseguirse de formas que, por ser fantasmas, no dejan de ser reales.
Amor, amor... sé que en algún momento volverá a llamarme amor.
Hoy es ya mañana, ayer es idéntico a hoy. Un juego afilado... cada vez me quedan menos vidas. Ostias en la cabeza. Hasta dentro. Tanto como pueden. Tanto como damos de sí. Un estertor. Mis brazos restallando al aire. Un escupitajo de electricidad. . (Bien, parece que la aguja ya hizo su trabajo y se marchó.)
Un payaso muy bueno casi todos los días iba a trabajar muy temprano el payaso. Eran unos días muy felices con sus hijos y su familia feliz era muy feliz. Todo terminó en el circo se cayó y se mató.
NECESIDAD NO ES OBSESIÓN.
La misma muerte física, por la que tanto se llora en el mundo de la muerte, es menos mortal que la muerte que se vende como vida.
Lo que sucede, es que odio mi cuerpo cm a cm.
Yo creé Tierra y Mundo. Yo envié a los hombres al mundo y uno tras otro caían y eran devorados, y los hombres gritaban "¡Banquete!".
Óyeme; incluso si los médicos me dejaran ir, incluso si estuviera mejor, no me iría nunca porque no tengo a donde ir.
Mermelada ayer, o mermelada mañana, pero nunca mermelada hoy.
¿Sabes, hijo?, yo era conversador, ese era mi problema, conversaba demasiado. Hablaba siempre. (Sí, quise suicidarme dos veces, las dos con un Sputnik, una navaja rusa). Tengo que contarte algo que quizás te interesará... espera... ¿sabes cuál es mi planeta favorito? Plutón. ¿Y sabes por qué? Porque es el planeta más alejado de la Tierra... y también del Sol... el más frío... y Andrómeda es la galaxia más bella... y el número que me gusta más es centrillón... y, oye, una vez soñé que era Superman, quiero decir que lo llamo Superman pero no era realmente Superman, pero a quien más se parecía es a Superman. Iba volando hasta el borde del universo y luego volvía. Me sentía libre, tan libre... Soñé lo mismo otras veces; comenzaba el mismo sueño y luego no podía volar, y me quedaba plantado en el suelo, tratando de despegar, pero ya no podía volar... ¿qué te parece eso?, ¿eh?
Oigo disparos, pero nunca veo las balas.
Se acerca la hora, de irse a la mierda del todo.
¿Qué enfermedad tienes? Cuatro pastillas blancas y una verde al día.
Jamás conforme estuve con esa imposición desordenada que es siempre el orden.
¿Hermanos? ¿Hermanas?, ¿sois vosotr@s las sombras nómadas que respiran en mi cuello?, ¿Sois vosotr@s quienes me regaláis fuegos de colores que sólo yo veo?
Si fueras el jefe de Estado, ¿permitirías que un médico atara a un hombre a una cama?
Matando a Dios, matando el rato. Trozos de mí brincando sobre el cerebro. Cuchicheos. A quien - le importa -que yo - quiera ser yo. Truenecitos, truenecitos de oreja a oreja. Mis besos también están locos. Los guardo bien guardados. Alguien los saboreará, alguien me dirá lo ricos que están. Tumbos. Esperando soles. El silencio es para los demás, y la piedad... para luego.
La locura es estar encerrado en un hospital sin poder largarte.
Ya no puedo pensar lo que quiero, las imágenes movedizas sustituyen a mis pensamientos.
A papá no le caigo bien ni en el día de mi cumpleaños. Voy a morir, ya sé quien quiero que me entierre. No me apetece veros. Higiene, salud, puedes llamarlo como quieras. Me falló la estrategia, me falló la cabeza.
Mi fotografía no aparece porque no nací. Mi nacimiento sería precioso. Para nacer me tendrían que haber dicho que sería feliz... No sé porqué estoy aquí. No tengo ni idea. Creo que traen a la gente aquí para matarla. Estoy aterrada. La muerte me llegará cubriéndome todo el cuerpo. Y me quedaré silenciosa para siempre.
Alimentados por siempre jamás con las migajas del viejo mundo, locos, loquísimos - sólo viviremos para enterrarlo - .
Miedo, lo tengo ante la posibilidad de que los demás me vean como yo veo a los demás.
El loquero sabe el sabor de mi orina y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas ello prueba que el destino de las ratas es semejante al destino de los hombres.
Delirium: salirse del surco del arado.
Me besó la locura... yo te necesitaba.
¿Conociste algún perdedor con razón? Algunos... por lo general la guardan escondida, y en ocasiones, afilada y presta para hacerse recordar.
Así, en esta inmensidad se anega el pensar mío y el naufragar en este mar me es dulce.
Es falsedad capital ofrecer como verdad la existencia reconocida.
Jesucristo en la cruz me dijo que era pecado mortal besarse demasiado. Jesús no quiere que la gente se besuquee demasiado. No le gusta que hable demasiado. No le gusta que coma demasiado. A mí me encanta comer mucho. Me encanta hablar mucho. Me encanta besar mucho. Por eso estoy aquí.
No sabría explicarlo, tan sólo quiero cortarme.
Pues sí, definitivamente conozco mucha más gente a la que mató el amor, que a la que lo hizo la heroína. Es evidente quien acarrea mayores peligros.
¿No conocen la historia?
Me la imagino. El psiquiatra de ojos brillantes, el inteligente sociólogo, el pedagogo resentido de boca espumosa, los padres antisépticos...
Sé que no vendrás a salvarme, a engañarme, a hacerme creer que no debería mirar tan adentro de las espirales.
O soy más hermosa e inteligente, o merezco con fuerza el estar muerta.
El tiempo no tiene ni puta idea de curar heridas.
Hay que saber huir, y saber hacerlo bien. Desaparecer. Atar todos los nudos, cerrar todos los círculos, borrar todas las huellas. Irse como si fuera lo más normal, sin que nadie lo vea extraño. No podemos vivir sobrando. Es hora de alejarse. No quedarán heridas abiertas. Limpieza. Operación precisa y estudiada. Otros cielos están ya esperando.
Lo peor de todo, es sin duda es el no ser siquiera capaz de intuir algún lugar como propio: esta somnolencia sin principio ni fin, estas ganas descomunales de despertarse.
Luna alta, mala luna. Había caído la noche, dentro de él había caído la noche, y la noche ya no era la hora del amor ni de la guerra. Sus ojos habían perdido el habla, y sólo tenía oídos para las goteras de la muerte. Puta vida, vida sin fuego. ¿Sobreviviendo? Sobremuriendo. Quiera Dios soplar esta ceniza.
Un hogar es un sitio donde todo puede salir mal.
Una voz me dice que si quiero morirme, si deseo morirme, con un poquito más de fuerza quizás lo consiga.
El gris no existe. El gris no existe. El gris no existe.
No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Soy como un buen policía, aprendí a hacerme daño sin apenas dejar marcas.
Un loco tocado de la maldición del cielo canta humillado en una esquina sus canciones hablan de ángeles y cosas que cuestan la vida al ojo humano la vida se pudre a sus pies como una rosa y ya cerca de la tumba, pasa junto a él una Princesa.
Mercancía escacharrada. Mercancía superflua, prescindible. El tiro de gracia me lo disteis mucho tiempo atrás. Os odio.
Y buscar un libro, para perderte en él, y casi así no volver a encontrarte.
Le jugaremos malas pasadas a la locura.
Dejaré de esconder la cabeza en las arenas celestes.
Me hiciste sentir asco. Asco de mi propio cuerpo. Asco de mis propios pensamientos. ¿Qué venís ahora a decir? No lo intentéis. No lo intentéis. Sé que tenéis una pistola cargada con un "lo siento". Sé que esperáis el momento de ponérmela en la nuca. Esta vez me encontrareis preparado. Esperaré agazapado en la oscuridad, cuchillo en mano...
La única cuerda que me encontré estaba tendida sobre el vacío.
La naturaleza de lo verdadero resplandece ya en el cuidado que pone en ocultarse.
Los médicos pretenden que el delirio nos embota y nos quita el sentido de los valores. Pues bien, si el delirio retira la antigua escala de valores bajo nuestros pies, nos levanta otra mucho más alta y más fina.
Tan pronto como se sabe que es la muerte, ya se la desea uno a alguien. A los dos años ya se mata la gente con una pistola de aire comprimido.
Duele el querer decir cosas y quedarse uno necesariamente callado. Duele el pensar que la soledad es consecuencia del estar así, o si el estar así es lo que me escupe en la cara mi siempre preciada y temida soledad. No duelen las lucecitas que yo veo y vosotros no. No duelen esas líneas oscuras atravesadas en el suelo, que se esfuman en cuanto me dispongo a pisarlas, y me susurran que no las pintó nadie. Ni siquiera me duele el ruido. Hoy... no me dueles tú. Mañana quién sabe.
¿Qué sois vosotros? ¿Os veis tan diferentes, tan normales? El beso que os dio la Parca se huele desde muymuymuy lejos. Lo que creáis que sois perdió su sentido una noche antes de que Dios creara el mundo. Soy una hermosa criatura en comparación con lo que veo.
Cuando destrozo reglas, me encuentro a mí misma bajo el tedio cotidiano: aventura.
Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa informe de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita de la rebelión del brazo y de la mente.
Nunca haré caso de quienes me ridiculizan, mientras un niño no se ría de mí.
Jamás aceptaré rendición resignada, renuncia o arrepentimiento a la potencia propia.
Debemos cuidar de l*s nuestr*s.
Estoy completamente enamorada de estas páginas, y aún no consigo encontrar el libro... En fin.
Agradezco a Nerea habérmelo enseñado :D
Un beso.
ESE.

sábado, 6 de febrero de 2010

Sapere aude#3

Éramos amigos. Muy amigos, pero sólo amigos…

Me jodía viva saber que era su amiga, sólo eso.

¿Algún día llegaría a algo más nuestra relación? No lo sabía y sigo sin saberlo.

Pero simplemente me gustaba verle. Solo. Pensando. ¿Qué pensamientos poblarían su cabeza? A veces, en secreto, me gusta imaginar que pensaba en mí como yo pensaba en él. Ese delicioso pensamiento me hacía sentir bien por segundos, hasta que recordaba que no sería así. Él tiene cosas más interesantes en las que pensar.

Pero es que delirar es tan… Mágico.

Lo necesitaba, no cabía duda de ello.

Pero esa puta frase seguía en mi cabeza. Retumbando cada vez más fuerte, sacándome por los ojos los gritos desesperados que creí olvidados.

Era como una droga el saberse loco. Precisaba beber más de mi fuente de locura, de ese dulce aguijonazo de las agujas a presión chocando contra mis venas mientras mi voz se convierte en un patético susurro de dolor.

Me sentí como una cobaya en manos de un científico chiflado, atada de pies y manos a mi propia cordura sin poder hacer otra cosa que liberar pequeñas dosis de deseo contenido transformado en espasmos, convulsiones, mordiscos al aire y esperanza de abrazar a alguien hasta dejar de llorar.

- Querida, ¿de verdad piensas que escribiendo así lograrás sacar a relucir tus pensamientos más íntimos y poderlo así transformar estas pobres palabras en algo bello?

- No, no lo creo. Solo quiero desahogarme. ¿Es un pecado mortal?

- Sí, amada mía. El precio es tu cabeza. Deja de hablar contigo misma. Parece que estés loca.

- Quizás sí sea un poco psicótica.

- Déjalo ya.

Vale, se acabó el diálogo con migo misma. Aunque quizás tenga razón.

¿Estaré loca?

Posiblemente desvaríe, pero son los efectos de las drogas.

El aire penetra en mí con demasiado ímpetu y no puedo hacer nada más que respirarlo. Drogarme del día a día como una adicta al trabajo.

Tengo sueño. Creo que si durmiera más lograría razonar… Pero no tengo tiempo para dormir; demasiados trabajos, demasiadas horas pensando en mí, demasiado tiempo desperdiciado leyendo las desgracias de los demás sin darme cuenta de las mías propias, creyendo hacer algo que valiese la pena pero sólo logrando un cúmulo de pensamientos informes.

- Dime algo con amor.

- Amorfo.

Oh, cuán grandioso es el mundo. Cuán bello el lenguaje.

ESE.